Siempre este tipo de listas suelen ser arbitrarias, por ello creo que no hay que tomarlas como Palabra Santa, pero hay que decirlo, es una buena referencia, y eso si, la influencia del gran pais del norte es evidente, por lo menos en este articulo cultural.
1. Lost (2004-2010)
Creador: J. J. Abrams
Un avión se parte al medio en el aire y los sobrevivientes caen en una isla. Quienes se salvan son misteriosos. Los habitantes del lugar lo son aún más. La isla? Bueno, la isla es el misterio hecho serie, y es un enigma que nunca termina de develarse. Lost fue pionera en lo que puede llamarse “relato vaivén”: flashbacks , flashforwards , incluso realidades alternativas. Abrams logró lo que ya había intentado en Alias , su creación anterior: conformar una mitología. Hizo que el público viera televisión de otro modo: cada capítulo duraba cuarenta minutos en pantalla, pero se extendía toda una semana, hasta el siguiente capítulo, a través de discusiones en la Web, descargas y “socialización” de los subtítulos. ¿Cuántos se volvieron adictos a las series a partir de estas seis temporadas? Muchísimos. No importa que el final no haya cerrado todas las preguntas abiertas a lo largo de los años. Lost , con sus personajes multiétnicos y sus guiños literarios, marcó un antes y un después en la televisión mundial. Si no hubiera existido, quizá listas como ésta no habrían encontrado lugar en los suplementos culturales.
2. Six feet under (2001-2005)
Creador: Alan Ball
Es la prueba más contundente para dejar sin argumentos a cualquiera que todavía llame caja boba a la televisión, la manera de probar que un programa de TV puede estar más cerca de la literatura que de American Idol . Alan Ball dio forma a la familia Fisher, integrada por una viuda y sus tres hijos adultos. Ellos se ven obligados a pelear solos por su existencia, a partir de la muerte del padre, dueño de una empresa fúnebre. Son seres grises que intentan sobrevivir a la muerte del señor Fisher organizando el duelo de los otros. Fue una serie que habló de la muerte de manera honesta, con humor negro, incluso con escenas de emoción profunda. Imposible olvidar los comienzos de cada capítulo, con la muerte del próximo cliente de los Fisher: una caída inesperada, un paro cardíaco, un accidente, un suicidio…
3. Breaking Bad (2008 hasta la actualidad )
Creador: Vince Gilligan
Gilligan fue uno de los principales guionistas de Los expedientes X . Aquí apela a una pregunta como disparador: ¿hasta dónde puede llegar un profesor de química para pagar su tratamiento contra el cáncer y cuidar a su mujer embarazada y a su hijo discapacitado? La respuesta es que puede llegar muy lejos. Incluso a producir metanfetaminas y a traficarlas. Lo hace con la ayuda de un ex alumno. Ambos son grandes personajes, complejos, abiertos a discusiones más interesantes que la dualidad entre buenos y malos. La estética de la serie es desoladora, a tono con la aridez de la historia.
4. The Wire (2002-2008)
Creador: David Simon
David Simon fue durante muchos años periodista de policiales. En colaboración con un ex policía, escribió esta historia que se mete en las entrañas del mundo de las drogas en Baltimore. The Wire bordea lo documental. Las locaciones son reales y los personajes están inspirados en seres reales. Cada temporada abarca las diferentes caras de la problemática social en los márgenes de la ciudad: la policía, el narcotráfico, las deficiencias del sistema educativo y las de los medios de comunicación, entre otros. Gris, seca, casi una autopsia del mundo marginal, es una serie indócil, que gana puntos a fuerza de realismo sucio, reflejado por un guión muy solvente.
5. Treme (2008 hasta la actualidad )
Creadores: David Simon y Eric Overmyer
Nueva Orleans ha sido arrasada por las inundaciones. La ciudad es un tendal de casas desplomadas, y así están también las vidas de sus protagonistas. Treme es un relato coral, adornado por una música embriagadora, con un capítulo piloto de casi una hora y media, de una calidad equiparable a la de un film excelente. Simon y Overmyer encontraron un tono original para relatar la lucha por la supervivencia de una población que ha sufrido una tragedia: una distancia prudencial y cierta frialdad en el trazado de sus personajes, expuestos con una mirada nueva, despojada de efectismos.
6. American Horror Story (2011; habrá una segunda temporada)
Creadores: Ryan Murphy
y Brad Falchuk
Los responsables de Glee y Nip/Tuck encontraron una mina de oro en un tema que parecía agotado: la casa embrujada. Los Harmon se instalan en el típico caserón victoriano poblado de fantasmas. Hay más: una vecina siniestra, un ama de llaves que las mujeres ven como una inocente señora y los hombres como una pérfida joven con portaligas. Harmon es un psiquiatra infiel. Su esposa, una violonchelista que acaba de perder un embarazo después del disgusto que le causó encontrar a su marido con otra. La hija de ambos, Violet, es una adolescente conflictuada. El sueño americano con gangrena. En la primera temporada, impecable, hubo sexo, violencia, drama bien tejido y horror. Habrá que ver cómo se las ingenian para seguir en la segunda temporada.
7. The Office (2001-2003)
Creadores: Ricky Gervais y Steve Merchant
Pertenece al género del mockumentary (ficción al estilo documental, en este caso, ficción bajo la estética del reality show ). El inglés Ricky Gervais lo hizo: junto con Merchant, escribió, dirigió y actuó en esta serie, tratando de derribar “la cuarta pared”. Los personajes le hablan a la cámara y cuentan cómo es su rutina en la empresa de papel para la que trabajan. A partir del The Office original nacieron réplicas alrededor del mundo. La más exitosa lleva siete temporadas en Estados Unidos. Gervais siguió con su línea y prolongó su humor agrio y políticamente incorrecto en sus otras dos creaciones: Extras y la más nueva, A Short Story , protagonizada por un enano. El toque de gracia es el recurso de la vergüenza ajena al servicio de una comedia que causó impacto en sus dos temporadas y en un especial de Navidad.
8. Arrested Development (2003-2006)
Creador: Mitchell Hurwitz
Los Bluth siempre fueron millonarios y Michael, el hijo mayor, siempre hizo lo que consideró correcto: trabajó a la par de su padre con la esperanza de sucederlo algún día en la dirección de la empresa familiar. Sin embargo, cuando esto ocurre, no todo sucede como él lo esperaba: queda al frente de la empresa, pero porque su padre va preso por fraude. Él debe hacerse cargo de su madre y de sus hermanos, especialistas en malgastar el dinero heredado. Arrested Development duró sólo tres temporadas, pero fueron más que suficientes para lucir su aceitado mecanismo, con autorreferencias, metalenguaje y un uso interesante de la voz en off . Como serie, fue buena alumna de Los Simpsons , pero con menos miramientos a la hora de dejar en ridículo eso que en la serie animada siempre rescatan al final: la familia, una institución que aquí desnuda sus peores miserias.
9. Mad Men (2007 hasta la actualidad)
Creador: Matthew Weiner
Un culebrón de lujo, ideado por el productor de Los Soprano . Es la historia de Don Draper, el publicista estrella de la firma Sterling Cooper. Una historia sólida y clásica, narrada con precisión, con grandes actuaciones y un trazado impecable de los personajes. La trama gira alrededor de un puñado de líneas atractivas: la familia de Don, sus compañeros de trabajo y Peggie, la chica que pasa de secretaria a publicista y se transforma en pionera en una oficina en la que las damas no son creativas y sólo apuntan al buen sueldo de una recepcionista de lujo. Después de Mad Men varios programas intentaron la reconstrucción de época, pero no consiguieron siquiera acercarse a la calidad de esta serie. En ella, la recreación de otros tiempos es una excusa para contar una historia y no un objetivo en sí misma.
10. Dexter (2006 hasta la actualidad)
Creador: James Manos
¿Qué sería de esta serie sin la actuación de Michael C. Hall, su protagonista? Quizás apenas una más, un policial cualquiera. Pero la salva el actor de Six Feet Under . Él compone a Dexter, un asesino que actúa como justiciero anónimo para encauzar su sed de muerte en una especie de servicio público. Dexter trabaja como forense especializado en analizar salpicaduras de sangre, en un cuartel de la policía de Miami. De día, es un ser introvertido, con pulcritud obsesiva y fragilidad extrema. De noche, deja fluir su instinto depredador cazando a otros asesinos. La serie plantea conflictos éticos: el asesino genera empatía, la justicia por mano propia es llevada al extremo? La última temporada no está a la altura de sus predecesoras. Antes, se había superado año tras año.











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